Especial: CINCO TIPOS DE JUEGOS QUE ENTRENAN LA MENTE![]() (2/4/2012 16:44) |
Si el gobierno de los EEUU quiere poner un aviso en los videojuegos que advierta que pueden generar violencia, también deberían poner otro del estilo: '¡Cuidado! Si juegas a este juego, puedes estar siendo educado'. Y es que los videojuegos pueden ser potentes estimuladores de la actividad cerebral. Obviamente no estamos hablando de todos, ya que hay algunos que están diseñados precisamente para lo contrario, para relajar al cerebro enfrascándose en tareas rutinarias y repetitivas (cualquier juego de Facebook). ![]() Tampoco nos referimos a cualquier tipo de entrenamiento. Queda claro que un 'shooter' puede ayudarnos a mejorar nuestros reflejos y coordinación motora, pero eso también lo hace cualquier ejercicio físico. Nos referimos a entrenamiento ligado intrínsecamente al tipo de juego y que puede ser utilizado en otros aspectos de nuestra vida cotidiana. Pasemos a ver qué tipos de juegos son los que nos hacen estrujarnos las neuronas sin que nos demos cuenta y haciéndonos disfrutar, de paso. 1. Puzzles ![]() Este es obvio. Juegos como los de la saga Portal hacen que nos sintamos como un doctor en física aplicada una vez logramos resolver las diferentes habitaciones gracias al uso de portales y de los diferentes accesorios que podemos encontrar por el camino. Se trata de un entrenamiento que no sólo nos hace replantearnos la lógica del funcionamiento de los objetos con los que interactuamos, sino que también nos hace pensar tridimensionalmente, ya que la mejor solución en muchas ocasiones está ligada a un uso correcto de la fuerza gravitatoria. Pero lo más importante quizá, y lo que pasa más desapercibido de este aprendizaje, es que entrena a nuestro cerebro a buscar una solución a cualquier problema, por muy esquiva que ésta pueda parecer. No es lo mismo enfrentarse a un problema pensando que no hay solución que si predisponemos a nuestro cerebro a pensar que siempre hay una. Y que podemos encontrarla. 2. Aventuras Gráficas ![]() No le llames aventuras gráficas, llámales juegos de lógica con un argumento. Las aventuras gráficas son verdaderos acertijos constantes. Cualquier objeto que encontramos, cualquier persona con la que hablamos es una pieza del rompecabezas. Cuando ya tenemos diferentes objetos, comenzamos a pensar si hay algún lugar de los que hemos visitado en los que pudiéramos utilizarlos, o si dos objetos aparentemente sin relación pueden combinarse. Se trata de la aplicación pura y dura de la lógica deductiva, pero simplificada para que no nos tengamos que preguntar si cada minúsculo detalle del juego es una pista. Eso ya nos lo dejan claro: es importante si podemos interaccionar con ella. Tal como pasaba con los puzzles, el cerebro se acostumbra a resolver acertijos gracias a la relación de diferentes piezas que pueden ser objetos o información adquirida mediante conversaciones a lo largo del juego. Y eso es algo que es directamente extrapolable a la realidad: pueden pasar cientos de oportunidades ante nuestros ojos hasta que relacionamos dos informaciones aparentemente inconexas y nos damos cuenta de lo que tenemos que hacer con una claridad cristalina. 3. Juegos de Gestión ![]() Ya sea un imperio, una ciudad, un campo de golf, o un parque de atracciones, los juegos de gestión son verdaderos programas de entrenamiento mental. Desde 'micromanaging' a llevar varios procesos mentales en paralelo y con varias conexiones entre ellos, estos juegos nos preparan para que aunque venga un aluvión de trabajo en varios frentes, tengamos las herramientas mentales adecuadas para categorizarlo y priorizarlo. No hablamos de aquellos juegos en los que cada X minutos tenemos que realizar una acción, sino aquellos que nos obligan a tomar decisiones que influyen en el rumbo del negocio y a adaptarnos en tiempo real a cualquier variación sobre el plan inicial. Estos juegos entrenan a nuestro cerebro a saber diferenciar entre lo que es urgente y lo que es importante, y a priorizar las acciones en cada momento. También ayudan a la 'contabilidad mental', sabiendo que cada acción repercute en el total y que debemos prever dónde nos llevará a corto, medio, y largo plazo. 4. Estrategia militar ![]() Puede parecer contradictorio que las guerras, que son siempre sinónimo del fracaso de la negociación, del dominio de las palabras y el pensamiento, pueda también ayudarnos a entrenar nuestra mente en aspectos nada destructivos. Pero es que la guerra también nos enseña grandes lecciones (entre ellas a no repetirlas), la más importante de las cuales es la relación directa entre la táctica y la estrategia. El campo de batalla es el caos personificado. A diferencia de los juegos de gestión, que juegan con una serie de normas bastante sólidas y en los que podemos extrapolar el funcionamiento de una empresa en base a unos parámetros bien definidos, en combate puede pasar 'casi' de todo. Eso obliga a que el buen estratega también necesite un buen táctico. Podemos tener un plan perfectamente delineado en nuestro mapa, pero si nuestras acciones en el campo de batalla, en el ahora, en tiempo real, no son las adecuadas, de poco servirá la mejor de las estrategias. De igual manera, la táctica no sirve de nada sin la estrategia. Uno puede ganar batallas y perder la guerra. De esta manera, los juegos de estrategia militar entrenan a nuestro cerebro diciéndole que se tiene que preocupar del ahora, pero sin que esto le impida ver la imagen global. Y viceversa: que además de tener claro el cómo en líneas generales, también hay que tener aún más claro cómo se traduce dicho cómo en el día a día. 5. Simuladores ![]() ¿Qué diferencia a un simulador de un arcade? Que en un simulador no puedes pretender subirte a un avión (por ejemplo) y saber ponerlo en marcha y pilotarlo a menos que te hayas leído un manual de instrucciones o hayas completado una serie de tutoriales ingame. Y eso es precisamente lo que nos enseñan los simuladores: procedimientos. De la misma manera que se lo enseñan a un piloto de avión, a un conductor de tren, o a un comandante de submarino, las máquinas complejas necesitan que el ser humano sepa pensar como ellas, al menos en parte. Por ello tenemos que aprender cómo funcionan y qué debemos hacer en cada situación. ¿Por qué? Porque somos imperfectos y poco evolucionados. El cerebro del ser humano es asombroso: lleva milenios de evolución, pero una evolución a pie y a una velocidad no superior a la que podemos correr. Cuando nacemos, nuestro cerebro no sabe si vamos a pilotar aviones o conducir un fórmula 1, y por lo tanto no está preparado por defecto para hacerlo. Eso quiere decir que siempre que nos movamos a una velocidad superior a la de una persona corriendo, nuestro cerebro irá por detrás de la máquina. ¿Cómo podemos entonces conseguirlo? Automatizando. Si has conducido alguna vez sabrás que el cerebro puede poner el piloto automático y llevarte a casa sin que apenas te des cuenta de cómo has llegado. Ha repetido un procedimiento aprendido y repetido hasta la saciedad. Por eso, los simuladores son importantísimos en la formación de personas que han de trabajar con maquinaria: porque ayudan a automatizar y asimilar los procedimientos que deberán aplicar, casi sin pensar, en cada momento. ¿Qué otros tipos de juegos incluirías en esta lista? |
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