Especial: JUGANDO A VIDEOJUEGOS EN CUALQUIER SITIO![]() (27/4/2012 12:54) |
Si hay una pantalla, se puede jugar a videojuegos con ella. Qué demonios, si hay un edificio basta. Te presentamos cinco ejemplos de gente que aprovecha cualquier oportunidad para jugar a videojuegos en los lugares más atípicos. 1. En un planetario En este caso tiene una explicación muy sencilla, dado que se trató de un experimento para crear una experiencia multimedia interactiva en el Planetario de Nueva York. El juego, Space Cruiser, sacaba todo el provecho a la proyección del planetario para llevarnos en un viaje espacial. Impresionante. 2. En un estadio de Fútbol Americano Aquí sí que es un: 'Ah, mira que pantalla más bonita, voy a conectar la Xbox 360'. Y ni corto ni perezoso, alguien se puso a jugar en una megapantalla mientras algunos espectadores, atónitos, disfrutaban del espectáculo. Seguro que si lo comercializaran, más de uno se apuntaría. 3. En un cine IMAX ![]() Hablando de comercializar, eso es precisamente lo que hicieron en Canadá en una cadena de cines IMAX. Por el precio de 175 dólares, ya sea en compañía o en solitario, puedes disfrutar de dos horas de un espectáculo sin igual, algún que otro píxel del tamaño de una cabeza y 12.000 vatios de sonido digital envolvente. Y, si no tienes consola, puedes utilizar las de ellos. 4. En la pantalla más grande del mundo Suponemos que el protagonista de esta historia o es millonario o ha invertido todos sus ahorros en hacer realidad su fantasía de jugar con una pantalla LCD de dimensiones grotescas, que cubre nada menos que todo el cielo de famoso recinto comercial en Beijing. Aproximadamente a las 8:40 de la tarde, el jugador en cuestión conectó su notebook a la red mientras contemplaba asombrado como sus gestas virtuales se proyectaban en el cielo del establecimiento, viendo a sus avatares tan grandes como personas recorriendo la pantalla de 250 metros de largo y 30 de ancho, la cual cubre una área aproximada a la de un estadio de fútbol. Por lo visto, gozar de tal experiencia le costó a nuestro héroe anónimo la nada desdeñable cifra de 15.000 dólares. Pero seguro que valió la pena, o no? 5. En un edificio Pero si no tienes ni pantalla, lo mejor es convertir todo un edificio en una matriz de píxeles poniendo leds de colores en las ventanas con un receptor que les diga cuándo encenderse y apagarse. Es lo que hicieron estudiantes del 'Massachussets Institute of Technology' (MIT) con uno de los edificios de su campus. ¿El resultado? Tan espectacular como esto: |
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