Enviado por Redacción el 14/6/2012 13:11 (343 días atrás)
Si hace poco hablábamos de cómo muchos desarrolladores pedían que las consolas de nueva generación bloquearan la ejecución de juegos de segunda mano (algo que, por suerte, parece que no va a ocurrir), ahora es la Corte Suprema de los EEUU la que puede acabar con la venta de estos juegos usados.
Resulta que en los EEUU, como aquí, cuando compras un juego, es tuyo, y puedes hacer con él lo que quieras sin tener que pedirle permiso a la distribuidora o la desarrolladora. Si lo vendes, el dinero es para ti. Y punto.
El problema es que ahora dicha corte suprema argumenta que ese principio sólo es válido si el producto está fabricado en los EEUU, y que si es importado, se tiene que conseguir el consentimiento del propietario del copyright.
Eso quiere decir que si esta ley saliera adelante, para vender un juego en los EEUU deberías tener permiso de la distribuidora y desarrolladora(s), ya que la inmensa mayoría de juegos y consolas son de importación. Incluso la Xbox 360, de la estadounidense Microsoft, está fabricada fuera de territorio de los EEUU.
Es decir, no podrías vender tus juegos o consolas de segunda mano.
Aunque no es nada seguro que esta ley prospere, el hecho es que muestra un intento por parte de la industria por acabar con la venta de videojuegos de segunda mano.
Estos americanos... cuando no les viene bien una ley, se fabrican una nueva xD. Pero bueno, la consecuencia de eso puede ser que las desarrolladoras americanas se queden sin trabajo, ya que los fabricados "fuera" estarían "protegidos por la ley contra la venta de segunda mano". Es decir, se acaban por tirar piedras contra su tejado...
Esto es un negocio redondo, de hecho esta pasando ahora mismo con pases online y descargas digitales (aunque estas ultimas compensan en su precio), la industria se mueve asi, y es muy triste, luego nos dicen piratas.
Que va, esto no tiene sentido, siempre atacando al sector de los videojuegos. Estoy seguro de que antes de que se pusiera en funcionamiento ya habría millones de personas quejandose.